
Qué hacer en este tiempo frío
tiempo rojo
el papel está rojo
mi mano es roja
la vecindad/velocidad/veracidad/ de la silla es roja
Hay música intermitente y planta
música-árbol
música risa
roja no, no me parece.
En este bar ultramarino el infierno/invierno se demora, y ya no ve, no siente, no abandona.
Y contrariamente a lo que pudiéramos estimar, este rojo no calienta.
Este rojo sorprende
y el piso de hielo en donde resbala la noche se tiñe de músicas, se enoja también, cómo no, y así estamos.
Esperando en rojo, desestimando en rojo, tiritando en rojo, dudando, creyendo, temblando.
Hay algunos que pisan el rojo pero como no es luz, ni es fuego, a pesar de la rojez, no invita a quedarse. Entonces pasan, solamente pasan. Y así estamos. Sólo pasar, sin besos, sin caricias.
No hay que pensar en los sobrevivientes de Interland aquí, ellos traerían calor y luz en sus cabellos colorados, en sus piedras color remolacha, en sus sueños de mar alucinado.
Ni en Bochini, Bertoni, Santoro y Pastoriza. No pensar, eso parece. Y así estamos. Rojos así.
Pero no, no me resigno, algo se me escapa. Aquí hay otras cosas, otro sustento, algo material, como preciso y estático.
Eso es, un rojo estático,
tan quieto que hiere,
que apenas murmura.

Fotos: Nicolás Tesauri
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