sábado, 29 de octubre de 2016

Dos - Luna




salgamos a ver la luna como dos niños chicos que se duermen en el rostro silencioso de su padre enfermo.
salgamos a verla como perros rabiosos que creen que es su propio ojo perdido en el cielo el que ahora los castiga por haber mordido al amo.
salgamos a ver el río que hierve tratando de escupir el reflejo intruso hacia la nada.
salgamos a buscar uróboros, calles circulares, caleidoscopios, basaltos,  y a perseguir nuestras sombras pero vos a la mía y yo a la tuya y así volver a empezar por todo el tiempo del mundo una y otra vez, desde la primera hasta la última molécula de torpeza, resurrección y coraje.
salgamos ahora mismo, pues pronto seremos parte de la muerte y la luna se perderá en la sordera quieta de las sombras y de los cristales del sueño, y nos quedaremos ciegos de papá y sordos de mamá, y nuestro lazarillo se llamará Mi Amor y será un cordero suave y blanco que un dios negro y turbulento nos regalará con dulzura para que nunca, nunca se nos sequen las lágrimas.

Arte: Jorge Bernard "Tren Tren Filú vence a Kai Kai Filú"
http://bestiariomundial.blogspot.com.ar/

sábado, 15 de octubre de 2016

Ruido de lluvia (Bestiaquina)


Hay olor a lluvia, ruido de lluvia, nubes de lluvia, pero lluvia no.
Y espero el agua como un pez perdido dentro de una diosa opaca.
Y hace frío, y tengo los pies descalzos como de costumbre y las manos en una gran taza azul llena de una tristeza sólida e inútil  (recuerdo el silbido del pájaro muerto  que vivía en mi estómago y era el encargado de cuidar mi luz de plata  y mi labio).
Y no es que no quiera ver o me empecine en una duda indecente.
Es que menos ya no, las cosas escuetas me parten.
¿Por qué los ojos se cubren de gris, o bien se inflaman?
¿Por qué las voces no arrancan, no descubren, no vuelan?
Y la lluvia no viene...
Y es esa cinta sutil (diría Moebius) que nos tiene en ida y vuelta la que se moja, la que me envuelve, la que guardo en mi mano mientras pienso que falta un mes y que quizás te vea o desarrolle branquias o aletas o me convierta en la madre de todas las lluvias o al fin te deje de doler, o algo así.

Arte: Voren "Bestiaquina" técnica mixta sobre papel
https://www.behance.net/Voren

martes, 13 de septiembre de 2016

La paz




¡trúncale, pisguato!, azafrán viste; que recale el huesito de la P, y que las rubias pasas de la noche verde trisquen estupérlidas, frísquinas, translasanguatas y amportrifricas en el solsticio de la mardrugada.

Foto: Ariel García - 9 de setiembre de 2016
https://www.facebook.com/manianallueve/?fref=ts

sábado, 6 de agosto de 2016

Bestia furiosa























Soy la bestia furiosa que desea escapar del laberinto.
Soy el músculo activo e inocente que intenta extraer el agua de las rocas.
Soy las mil venas que escupirá mi pecho cuando estalle.
Soy esa sopa hirviente que extraña tu nuca cayendo a plomo cuando anda por acá buscando el fondo de las cosas.
Soy eso que escucha lo que se suelta en la noche y se acopla a lo desusado y descomunal que atraviesa la calle y corta el aire y lo refresca.
Si por mí fuera, inundaría la ruta para llegar nadando hasta tu casa.
Si por mí fuera, me subiría al obelisco y me pondría a gritar desaforada y triste por el mundo en rodajas y por las hojas en blanco en donde Ariana jamás volverá a dibujar.

a. El olor a madera de tu ropa de trabajo.
b. Las huídas, la reversibilidad del tiempo, los días, los costados.
c. Las ventanas soplando la sangre de los paraísos.

(Toda una vida de tripas afuera, 
y síganme los buenos).


Arte: María Forcada "Corporeidad" tinta sobre mdf

martes, 14 de junio de 2016

Martín salió


Martín salió al encuentro de caminos zigzagueantes, sin pensar en las palomas irisadas.
Se perdió por unas calles erróneas con la mente distraída en descubrir el nombre encerrado en la geografía de esos pasadizos coloniales  con culebras (siete, las contó por las dudas) incrustadas en las paredes.
Calles, pensó, calles torcidas, zetas, eses, alguna hache. La doble ve que no encontraba aunque iba y volvía de la piedra a la casa, de la casa a la piedra.
Piedras, pensó, pentagonales, cuadradas, eneagonales, disímiles. Once, como los dedos de mis manos, pensó, uno de más, casi un engendro.
En el bolsillo estaba guardada la llave de la puerta roja, la que no se abría por las dudas.
Para algo Dios me dio una mano con seis dedos, pensó, pero despensó, porque recordó que era ateo; entonces  desanduvo una S, una Z, alguna H, contó las culebras y llegó a la casa.
Metió la llave en la cerradura de la puerta roja.
Palomas, pensó, aquí hay palomas.
Palomas muertas, secas, reventadas de un tiro, azulejos rotos, una silla con trapos atados, y una vuelta al olvido ya azul, ya violeta, ya verde, como las tapas de las decenas de libros tirados por el piso.
Un frenesí de huesos, una historia escondida que ya es secreto a voces, una cierta memoria, el relincho rebelde (casi un grito) de los caballos que no querían, no querían.
Palomas, sí, y una llave, y la casa y los nombres.

A Ada Victoria Porta, detenida-desaparecida por la sangrienta dictadura cívico-religiosa-militar de 1976.


martes, 7 de junio de 2016

Estafa





































Los viernes almorzamos, cenamos, caminamos, jugamos al go, al ajedrez, a que no nos gustamos o también a que el otro nos resulta indiferente.
A veces el cielo se encapota y una esfera transparente nos acompaña en el ir y venir de una casa a la otra, y en esos días es peor, porque jugamos a que sí, a que lo sé, a medir la espina dorsal de la distancia.
Posiblemente en otros días vanos y ñañosos el agua se evapora más rápido de lo debido y aparece el cuento del no, te dije que no.
También solemos reírnos como locos de la ironía atroz con la que creemos preservar nuestro pasado y cortamos las frases con un cuchillo cínico de frío, y las volvemos de costado y la tarde es como una cinta de Moebius que cambia constantemente de textura, de color y de sentido.
No, oxímoron no. Más bien una reja negra y un reloj de sol en la plaza a la que nunca vamos juntos.
 Y una alegría tenue y necesaria, sonrisa porque sí, banderas rojas.
(No sé por qué quedo tan rota los viernes; como sin fuego en las manos; y sin silencios.
Como si fueran a romperse solos los mendrugos de pan que me guarda en los bolsillos por si acaso, por si no vuelvo, por si la luz se le escapa)

Arte: Octavio Alberto Joaquín Tapia Retablo. 1987. (Pintura de pequeño formato)

domingo, 10 de febrero de 2013

La fe



















Apareció de repente en la vida de todos para no irse nunca.
Esa mañana la bendición de los dedos pasó de ser una alegría natal a considerarse pandemia y enemigo.
No fue fácil redactar los edictos condenatorios con todos esos dedos brotando por ahí, en las bocas, en los brazos, en los ojos y en las piernas.

Arte: Octavio Alberto Joaquín Tapia