martes, 13 de septiembre de 2016

La paz




¡trúncale, pisguato!, azafrán viste; que recale el huesito de la P, y que las rubias pasas de la noche verde trisquen estupérlidas, frísquinas, translasanguatas y amportrifricas en el solsticio de la mardrugada.

Foto: Ariel García - 9 de setiembre de 2016
https://www.facebook.com/manianallueve/?fref=ts

sábado, 6 de agosto de 2016

Bestia furiosa























Soy la bestia furiosa que desea escapar del laberinto.
Soy el músculo activo e inocente que intenta extraer el agua de las rocas.
Soy las mil venas que escupirá mi pecho cuando estalle.
Soy esa sopa hirviente que extraña tu nuca cayendo a plomo cuando anda por acá buscando el fondo de las cosas.
Soy eso que escucha lo que se suelta en la noche y se acopla a lo desusado y descomunal que atraviesa la calle y corta el aire y lo refresca.
Si por mí fuera, inundaría la ruta para llegar nadando hasta tu casa.
Si por mí fuera, me subiría al obelisco y me pondría a gritar desaforada y triste por el mundo en rodajas y por las hojas en blanco en donde Ariana jamás volverá a dibujar.

a. El olor a madera de tu ropa de trabajo.
b. Las huídas, la reversibilidad del tiempo, los días, los costados.
c. Las ventanas soplando la sangre de los paraísos.

(Toda una vida de tripas afuera, 
y síganme los buenos).


Arte: María Forcada "Corporeidad" tinta sobre mdf

martes, 14 de junio de 2016

Martín salió


Martín salió al encuentro de caminos zigzagueantes, sin pensar en las palomas irisadas.
Se perdió por unas calles erróneas con la mente distraída en descubrir el nombre encerrado en la geografía de esos pasadizos coloniales  con culebras (siete, las contó por las dudas) incrustadas en las paredes.
Calles, pensó, calles torcidas, zetas, eses, alguna hache. La doble ve que no encontraba aunque iba y volvía de la piedra a la casa, de la casa a la piedra.
Piedras, pensó, pentagonales, cuadradas, eneagonales, disímiles. Once, como los dedos de mis manos, pensó, uno de más, casi un engendro.
En el bolsillo estaba guardada la llave de la puerta roja, la que no se abría por las dudas.
Para algo Dios me dio una mano con seis dedos, pensó, pero despensó, porque recordó que era ateo; entonces  desanduvo una S, una Z, alguna H, contó las culebras y llegó a la casa.
Metió la llave en la cerradura de la puerta roja.
Palomas, pensó, aquí hay palomas.
Palomas muertas, secas, reventadas de un tiro, azulejos rotos, una silla con trapos atados, y una vuelta al olvido ya azul, ya violeta, ya verde, como las tapas de las decenas de libros tirados por el piso.
Un frenesí de huesos, una historia escondida que ya es secreto a voces, una cierta memoria, el relincho rebelde (casi un grito) de los caballos que no querían, no querían.
Palomas, sí, y una llave, y la casa y los nombres.

A Ada Victoria Porta, detenida-desaparecida por la sangrienta dictadura cívico-religiosa-militar de 1976.


martes, 7 de junio de 2016

Estafa





































Los viernes almorzamos, cenamos, caminamos, jugamos al go, al ajedrez, a que no nos gustamos o también a que el otro nos resulta indiferente.
A veces el cielo se encapota y una esfera transparente nos acompaña en el ir y venir de una casa a la otra, y en esos días es peor, porque jugamos a que sí, a no sé, a medir la espina dorsal de la distancia.
Posiblemente en otros días vanos y ñañosos el agua se evapora más rápido de lo debido y aparece el cuento del no, te dije que no.
También solemos reírnos como locos de la ironía atroz con la que creemos preservar nuestro pasado y cortamos las frases con un cuchillo cínico de frío, y las volvemos de costado y la tarde es como una cinta de Moebius que cambia constantemente de textura, de color y de sentido.
No, oxímoron no. Más bien una reja negra y un reloj de sol en la plaza a la que nunca vamos juntos.
 Y una alegría tenue y necesaria, sonrisa porque sí, banderas rojas.
(No sé por qué quedo tan rota los viernes; como sin fuego en las manos; y sin silencios.
Como si fueran a romperse solos los mendrugos de pan que me guarda en los bolsillos por si acaso, por si vuelvo, por si la luz se le escapa)

Arte: Octavio Alberto Joaquín Tapia Retablo. 1987. (Pintura de pequeño formato)

domingo, 10 de febrero de 2013

La fe



















Apareció de repente en la vida de todos para nunca irse.
Esa mañana la bendición de los dedos pasó de ser una alegría natal a considerarse pandemia y enemigo.
No fue fácil redactar los edictos condenatorios con todos esos dedos brotando por ahí, en las bocas, en los brazos, en los ojos y en las piernas.
Arte: Octavio Alberto Joaquín Tapia

sábado, 26 de enero de 2013

Alterar de las vértebras tronantes






















(Alterar de las vértebras tronantes) dime tú si al mediodía cesará el ruido del mar (esta lujuria implacable recorre mis oídos).
Trépano imberbe, voz de la tuba misteriosa que juega a la maestra en mi ombligo y no se calla.
¿Qué será lo que lleva a mi cuerpo calloso a cantar así, a las cilias, a los materiales de mi oído interno?
¿Qué sacudirá a los pequeños cristalitos, qué al caracol, para que como un sinte desbocado superpongan senoidales con dientes de sierra?

Foto: Ángeles González

jueves, 2 de febrero de 2012

Multitrack 9


Trk#1:
urbana
surrealista
superígnea
dispar,
celebridando en su encierro el aniversario del ridículo.

Trk#2:
¿qué no viene derrepente,
delgado
sinigual
saborible
ni simétrico?

Trk#3:
Velo, vete.
Encadenados al mismo palo para atar a los niños que hay en la cocina de la casa natal de Shakespeare.
Velo, vete
ensoberbecidos por la rutina del pogo ciudadano.
Vete, velo,
entriste,
y ya no más
cansado,
reventado,
ciego,
amargo;
triple,
y convencido
de que éstos dos no son lo que pensabas.

Arte: "Ciudad fantasma VI" , Marcelo Gauna